fbpx

Cuando hablamos de alimentación los especialistas dicen que debe ser:

  • Adaptada a los gustos, las preferencias, la cultura o las características individuales.
  • Suficiente para cubrir las necesidades nutricionales.
  • Saludable sin excesos, ni carencias.

Pero si hablamos de una mujer embarazada, a estas características, se le suma una de gran importancia:

  • Segura, para no provocar daños ni en la madre, ni en el feto.

Y es que durante la gestación la madre se vuelve más vulnerable y, algunos alimentos y elaboraciones que no suponen ningún peligro durante el resto de la vida de la mujer, en estos meses, es mejor evitarlos.

Hay algunos parásitos y bacterias con los que debemos tener especial cuidado por dos motivos, lo habitual de su presencia y la gravedad de sus efectos.

  1. Toxoplasma. La toxoplasmosis es una prueba que hacen de forma rutinaria a todas las gestantes. Si la has pasado, posiblemente no te hayas dado ni cuenta, ya que los síntomas son similares a los de un catarro cuando no estás embarazada. En este caso estás libre de peligro, porque el cuerpo se inmuniza. Si por el contrario, la prueba sale negativa, tienes que tener cuidado con los alimentos crudos y con las heces de gato.
  2. Listeria. Por desgracia últimamente hemos oído demasiadas veces esta infección que, en el caso del embarazo es especialmente peligrosa. Nuevamente los alimentos crudos o refrigerados, son los peligrosos.
  3. Salmonella. Esta la tenemos más controlada, porque raro es el verano que no hace su aparición alguna intoxicación por salmonella. Los huevos crudos o poco hechos y la carne de pollo cruda, son su hogar ideal.
  4. Anisakis. Otro parásito cada vez más habitual que podemos encontrar en nuestro pescado tanto blanco, como azul.

Si te han recomendado congelar el jamón serrano para que puedas darte un homenaje de forma segura, que sepas que se han olvidado de un detalle importante, las bacterias no mueren por congelación. Es decir, estarías protegiéndote de parásitos, toxoplasma o anisakis en el caso del pescado, pero no de bacterias como la listeria o la salmonella.

La única manera de que un alimento esté estéril, y por tanto sea seguro, es el calor. Cualquier alimento cocinado hasta su centro por encima de los 75ºC, es seguro. Así que, el jamón serrano, mejor a la plancha o en sofrito.

Además, para reducir aún más el riesgo se recomienda:

  1. Extremar la higiene. Lavado de manos y limpieza de superficies en contacto con carne o huevo crudos.
  2. Evitar productos crudos si no han sido correctamente lavados y/o desinfectados. Frutas, lechugas, tomates…
  3. Evitar las elaboraciones con carne, pescado o huevo crudo.
  4. Almacenar correctamente los alimentos, evitando que los crudos y los cocinados entren en contacto.
  5. Consumir los alimentos recién cocinados.
  6. Evitar los quesos elaborados con leche cruda.
  7. Evitar los pescados azules de gran tamaño, por elevado contenido en mercurio. Como el cazón, pez espada, atún rojo, emperador.

En realidad, todos estos consejos se resumen en dos:

  1. Todo lo que comas esté tan caliente que tengas que esperar un poco para comerlo.
  2. Evitar quesos de leche cruda y los pescados azules con elevado contenido en mercurio

Mapi Herrero (Dietista-Nutricionista)
Col nº ARA00003